sábado, 27 de febrero de 2010

Insisten

Insisten los espejos en ponernos adjetivos

insiste el olvido en perseguirnos con sombras

insiste el tiempo en marcarnos el paso con calendarios

insisten los verbos en ser carne y la carne en dejar los sustantivos

insisten los poetas en conquistar a sus musas

insiste la vida en evitar a la muerte

insiste la muerte en invitar a la vida a la cama “petit morte” milagrosa, exquisita.

insiste el pasado en cumplir sus promesas

insiste lo esperado en llegar tarde y mal

insiste el futuro en correr mas que la prisa

insiste el perfume en aferrarse al recuerdo

insiste el artista en querer manejar la fama

insisten las ciudades en asociarse al miedo

insisten las damas en ser helenas

insisten los hombres en ser vistos como príncipes aunque no tengan ganas de serlo

insisten los versos en besarme la boca

insisten algunos ojos en buscar lo perfecto

insisten las huellas en huir corriendo a ras del destiempo

insisten los ricos en pasarse de listos

insisten los delincuentes en disfrazare de pobres

insisten la izquierda en llegar al gobierno

insiste la derecha en no asumir responsabilidades

Insiste el recuerdo en atormentar al futuro

insiste el amor en prometer lo impreciso

insisten los gobiernos en sobornar con lujo o destierro

insisten los libros en despabilares del polvo

insisten las modas en reinventarnos lo externo

insisten el dinero en ponerle precio a todo

insiste el sistema en vender falsa seguridades

insiste el marketing en comercializar hasta el aire

insisten las masas en condenar al culpable

insisten las sociedades en sancionar la inocencia de sus males

insiste el asfalto en comerse del verde hasta las sobras

insiste el argentino en ser europeo

insiste el permiso en seleccionar a quien pase las fronteras

insiste el mundo en arreglarnos con guerras

insisten las guerras en cagarnos la existencia

insiste la ignorancia en carcomer al pueblo

insisten los hábitos modernos en contaminar el suelo

insiste la falta de compromiso en mantenernos ilesos

insisten los mismos en decir si puedo

insisten los mismos en replantearse el miedo

insisten los mismos en teledirigir los sueños

insisten los mismos en desinformar los fueros

insisten los mismos en cavilar con inciertos

insisten los mismos en pujar al mundo que quiero

insistimos los mismos en caminar despiertos

insiste el desorden en hacer madejas de mis oraciones


insisten los mismos en comprar al silencio

insisten los mismos en gritar escribiendo.

LA LUCIDEZ ES UN DON Y ES UN CASTIGO ...(Alejandra Pizarnik)

Me dolés,

Como duele el hambre en la panza,

Los pies en el frío,

Las cosas profundas y oscuras.

Me dolés,

Como duele el miedo,

Como duele el terror,

Me dolés,

Como duele el vértigo asomando al cordón de la vereda,

Me dolés,

Como duelen las caries, las piernas, los grillos…

Como duele la garganta en gritos incontenibles,

Me dolés,

Como duele estar perdido en ciudades desconocidas,

Como duelen ciertas cosas hondas, intrínsecas, inefables,

Me dolés,

Como duelen las caricias,

No sabes, como me duelen tus manos,

Como duele tu voz,

Como duele el reloj.

Me dolés,

Como duele el silencio ensordecedor,

Hablándome por todos lados,

Me dolés,

Como mi cobardía,

Como duelen los días que pasan de largo,

Y no los atrapo.

Me dolés,

Inconteniblemente en el pecho

Me dolés tanto

Que no consigo nombrarte,

Me dolés,

Como el aire asfixiado

O envenenado,

Resumiendo…

Me dolés.
Todavía no doy con el mejor intento, de ser barbarie, de ser estrago, de ser el desorden, de ser el nombre que cause el caos en tu pecho. Todavía.

Todavía no consigo siete llaves, (Siete tengo yo, vos seguro el doble).

Todavía no hago arañazos certeros en tu alma, todavía, Todavía no tengo demasiadas fuerzas para darte guerra (eso creo), todavía.

Todavía no puedo volver a ser “el pendejito pendenciero” que te buscaba roña… hasta encontrarte, (si, definitivamente, para algo son buenas algunas distancias).

Todavía no se bien como nombrarte, ni siquiera se si me conviene esperar otro tanto de este mal juego. No, seguro, no conviene. (Que eficaz el miedo en estos casos).

Pero es un lindo lío; (Hermoso lío).

Todavía no doy con la mejor frase, con el truco, con la herida, todavía no logro conmover ni un minúsculo átomo en vos, todavía. Todavía no logro conmoverte… (Todavía no me buscas urgente, todavía).

Todavía sigo ensayando como clavarte alfileres con la mirada. Como asesinarte despacio. (Todavía no aguantaría que me mires tanto, sin dejarte… a mi lado).

Todavía sobre todo, aunque no aguante, sostengo, y ya ni se como, sostener este yelmo que me ahoga, (pero me mantiene en pie), y todavía guardo un lazo, alguna soga. (y varias rutas al precipicio de otras ropas).

Todavía sigo ensayando mi mejor acto, todavía.

Todavía, y por las dudas, te sigo huyendo, me sigo acobardando. (Yo quisiera ser hielo eterno, yo quisiera).

Todavía no se si tenés un sesgo de ternura en ese pecho, todavía.

(No te escucho los latidos mientras duermo, todavía).

Todavía no doy con el mejor intento de desesperarte de las ganas, de desarmarnos el amor, todavía.

Todavía no tengo las fuerzas para cargar otra cruz, todavía.

Por eso es mejor no acercarse demasiado, no sea cosa que me encuentres, solito y débil, sobreestimando la defensiva. Ahora que ando, herido, errático, asustado y loco. Ahora es mejor que no muerdas lo poco que sobra, no sea cosa, que ya no consiga dormirme sin tu boca.

Por eso es mejor no pasearse delante de las fieras cuando las heridas todavía sangran. Por eso, y otras tantas cosas… por ahora.

Todavía no doy con mi mejor intento, pero practico. Por las dudas, que algún milagro se caiga del cielo, o me devuelva algún favor el infierno.

Todavía esta no es una carta,

Quizá te la de el día que estrenes el amanecer conmigo.
"- Esto es lo mejor: yo quiero no querer.
-Podrás?
-Podré; que si cuando quise amé, no amar en queriendo espero."
El perro del hortelano
Lope de Vega.
“…hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron no va más al carajo selene

se fueron a su cama de sábanas gastadas
con acre olor a sexo deslunado
su camanido de crujiente vaivén

y libres para siempre de la luna lunática
fornicaron al fin como dios manda
o mejor dicho como dios sugiere.”

Ho. Que mira la luna _ Mario Benedetti.
"se incendia de nostalgia el pecho
y ando por la vida sin saber quién soy
Otoña el barrio sin remedio
y la llovizna pone su dolor en mí

Amanecer…"