Al anochecer,
tus caderas señalan el camino
de la pirámide roja,
donde el amor busca suicidas
y el odio entierra fronteras.
Te lo habrá dado todo
y aún así será poco.
No hay amores que se consagren al desierto
y no fenezcan en la larga travesía de una duna.
Porque quizás del amor
sólo vale el verso incontestable
de un cuerpo a cuerpo,
o el trayecto imposible de un silencio
de tus ojos a los suyos
y, en ese vértice,
la insinuación y el escalofrío de una caricia.
Lo que en realidad hice no fue mucho,
entonces, como ahora, fue muy poco.
Del fuego del infierno, en cambio,
no puedo apagar un simple fósforo.
Me seducen las mentes
me seduce la inteligencia
me seduce una cara y un cuerpo
cuando veo que hay
una mente que los mueve
y que vale la pena conocer
yo hago el amor con las mentes
hay que follarse a las mentes.
Yo creo que los libros y la música se deberían leer y escuchar sin saber quién es su autor o autora y sólo al final develar el misterio
Cando choro,
fagoo sempre sobre os mapas,
para que chova sobre as cidades preferidas.
As cidades dos mapas,
aquelas que se poden percorrer
co perfil perdido da mirada,
e viaxar dunha a outra nun segundo,
abarcalas todas,
ou vivr en todas e en ningunha.
Son as cidades dos mapas,
as urbes sobre as que sempre choro
cando estou desconsolado.